30 de junio de 2009

EXCELENCIA DE LA ESCRITURA

Vernon D. Peterson

Lucas, doctor en medicina, de descendencia griega, presenta en estas palabras su intención. Autor del Evangelio que lleva su nombre y también de libro de Hechos, Lucas le escribe a su amigo Teófilo [que en griego significa "amado por Dios"] el propósito por

Mi madre, quien falleció a los 93 años de edad, había expresado por unos 40 años su deseo de que yo le escribiera una carta por semana. La verdad es que me arrepiento de no haber cumplido con algo aparentemente tan sencillo y fácil.

Pero, ¿por qué no le escribí más? Bueno, desarrollé varias excusas que ella nunca aceptó. Y ahora que a ella le ha fallado su vista y su memoria, me siento motivado a escribir.

Tal vez lo más importante que aprendí en mis estudios fue la importancia de hacer preguntas. Un profesor me implantó la noción de que muchas veces las preguntas son tan importantes como las respuestas.

Lucas menciona que muchos habían "intentado hacer un relato"… En vez de los cuatro Evangelios que tenemos, hubieron muchos otros intentos. Pero Lucas, el único "evangelista" que no fue testigo ocular de Jesús sintió la inspiración de escribir.

Ah… ¡inspiración! ¡Cuántas veces no he orado yo por esa inspiración para escribir!
Sin embargo, Lucas no dependió de inspiración, aunque lo fue. Él investigó todo lo que se le había transmitido por hombres y mujeres de Dios que habían caminado con el Señor.

Al describir a su amigo Teófilo como excelentísimo, podemos inferir que Lucas: querría presentarle el mejor trabajo posible.

o Investigar con esmero
o Escribir ordenadamente, y
o Llegar a una conclusión segura.


Sabemos que Lucas pudo hacer esto y tenemos la evidencia, no sólo en el Evangelio que lleva su nombre, sino también el libro de Hechos, por la cual nosotros los pentecostales estamos profundamente agradecidos.

Lo primero que cada persona que se siente "inspirado" a escribir debe preguntarse es "¿por qué quiero escribir?" Es posible que Lucas reconoció que mucho de lo que se estaba escribiendo no se había investigado bien, ni escrito en orden y tal vez conduciendo a especulaciones y tendencias erróneas. Seguramente Lucas no escribió para recibir reconocimientos y premios, y posiblemente regalías de una casa editorial.

Vivimos en días muy agradables para el lector evangélico. Se puede encontrar toda la información que uno necesite, y ¡hasta información que no se necesita! Lamentablemente, mucho de lo publicado en español es traducido de otros idiomas. Por más de veinte años me he preguntado el por qué de esta situación.






A quien corresponda:

Por medio de estas líneas y de la manera mas atenta. Deseo contactarme con el editor de su sucursal, el motivo es que estoy por concluir un escrito, con relación al liderazgo. He puesto en manos de algunos consiervos de mi entera confianza, algunos tomos de lo que será el libro, si Dios así lo quiere. A Dios gracias, su apreciación ha sido muy favorable, cada uno de ellos, me ha externado la seguridad de su venta, yo espero lo mismo en Cristo Jesús.

Es un libro, que no sólo se enfoca hacia el pastorado por ejemplo; este libro, fue escrito con la intención de tocar el corazón de todo siervo de Dios. Desde un Apóstol, hasta aquellos que sirven las mesas. Es un libro, escrito con verdades bíblicas, que todos sus siervos debemos acatar, fue escrito en un lenguaje claro y sencillo, entendible hacia cualquier nivel. Otra característica de este libro, es que no fue escrito con el fin de sermonear a nadie, es un libro que sólo presenta los fundamentos bíblicos, y los expone. Se que este libro, será de bendición para el pueblo de Dios.

He estado trabajando en el, por más de veinte meses, he investigado con denuedo, ahora estoy en la recta final. Sólo estoy tratando hasta donde me sea posible, preparar el material, para enviarlo aquellos, que deseen valorar mi escrito. Hace tres días, me llamó el último pastor, a quien le presenté un sólo capítulo del libro, el me externó lo siguiente: La Iglesia de hoy necesita este libro. Estoy muy contenta con el trabajo realizado, en manos de Jesús esta el presente libro. Mi deseo es ser parte de aquellos, que haremos el cambio en los últimos tiempos, lideres con el deseo de agradar a Dios, antes que cualquier otra cosa. Que Jesús siga bendiciendo su trabajo, es mi deseo. En espera de su respuesta, quedo a sus ordenes, para cualquier aclaración.


Lamentablemente, esto no es tanta exageración con respeto a las solicitudes que recibimos de autores para la publicación de sus manuscritos. Un profesor me dijo: "No importa cuan importante sea lo que tenga que decir, si no está bien escrito, nadie lo va a leer." El autor tiene que pulir, pulir y pulir su escrito.

Tendencias en la publicación de libros

Como gerente de una editorial, se me pregunta muchas veces ¿cómo toman las decisiones en cuanto a qué libros publicar? Lamentablemente, las editoriales tienen que pensar con cada libro que se considera qué potencial tiene en ventas.

Por lo general, una editorial no recupera su inversión hasta la segunda impresión, es decir, después de tres a cinco mil libros vendidos. La gran mayoría de libros no alcanzan a mil ventas por año. Cuando una editorial logra publicar un libro como Una vida con propósito, que vende miles por año, se abre la puerta para publicar muchos otros libros que tal vez no tengan gran venta, pero son de valor para la Iglesia en general.

Todo esto para decir que el mercado tiene mucho que ver con los libros que se publican. En el mercado, existen varias categorías de lectores:
Primero, están los que leen cualquier cosa que le llegue a la mano.

Segundo, hay los que leen para tratar con algún problema o tema en particular; por ejemplo, libros sobre matrimonio, depresión, liderazgo.

Tercero, son los estudiantes de Institutos Bíblicos, Seminarios, y pastores que necesitan preparar sus sermones y estudios.

Cuarto, hay las personas que les gusta la lectura de temas de análisis o que pueden ayudar en sus profesiones, quienes en este grupo encajarían las personas que les gusta el estudio autodidacta.

UNA BREVE HISTORIA

En quinto lugar, me encuentro yo. El hecho de que llevo más de veinte años trabajando con editoriales no es coincidencia. Tuve el privilegio de crecer en un familia amante de la lectura. Mis padres, en la hora de siesta no dormían… leían. Mi padre nunca se graduó de la secundaria, pero fue un hombre apasionado por la lectura. Ese compromiso con estudio personal resultó que él fuera, en su último año de Instituto Bíblico, seleccionado para presentar el discurso de graduación.

Después de su graduación en el año 1935, se casó con mi madre y fueron al estado de Texas en los Estados Unidos donde ella trabajó con Henry C. Ball, fundador de Editorial Vida, en la redacción de materiales de Escuela Dominical, y él comenzó sus estudios de español.

Mis primeros recuerdos como niño en Cuba eran de Escuela Dominical, donde cada niño tenía su propio cuaderno. Mis padres siempre se aseguraban de que yo tenía unos centavitos para poner en la ofrenda. Terminando la Escuela Dominical, ir a estudiar en el instituto bíblico era algo “normal” para esa iglesia porque se había inculcado el deseo profundo de estudiar la Palabra y prepararse para el ministerio. De aquella iglesia en Holguín, unos 140 jóvenes entraron al ministerio (141 y me incluyo a mí mismo.) Creo que todo esto tenía que ver con el amor por la lectura que mis padres inculcaron en su familia y en la iglesia.

Cuando salimos de Cuba en el año 1960, mi padre tuvo que dejar su biblioteca entera, algo que le dolió más que lo demás de las cosas personales que se quedaron atrás. Luego, en la República Dominicana, mi padre construyó un estante que llenaba con libros para vender (o regalar) cuando visitaba las iglesias. Su amor y pasión por la lectura era muy evidente y contagioso.

Durante la década de los sesentas, la gran mayoría de los libros publicados por editoriales evangélicas eran de carácter de estudio bíblico o textos para Intstituos Bíblicos: ¿Cuál camino? A través de la Biblia; ¿Qué significa esto?; La Escuela Domincal, El Corazón de la Iglesia y otros.

En el año 1973, después de mis propios estudios en un instituto bíblico, regresé a la República Domincana para ministrar. Durante este tiempo, pude ver de primera mano la renovación carismática que se había establecido y estaba creciendo enormemente. Había entre sus participantes un hambre por la lectura, y acudieron a las librerías evangélicas para comprar Biblias, himnarios y libros de toda clase. Los libros que se publicaban durante este tiempo eran de testimonios y milagros: La cruz y el puñal; Corre, Nicky, Corre; Oye Dios; Refugio Secreto; libros de Merlin Carothers.

En el año 1984, fui a Perú como misionero donde trabajé en el seminario bíblico de las Asambleas de Dios. Para esta fecha, habían más libros de texto (los de Pablo Hoff, y otros), pero comenzaron a proliferar libros de auto ayuda: Cómo vivir como hijo del Rey y otros.

Desde 1987 hasta 1995, fui editor de publicaciones en Editorial Vida, que en ese tiempo pertenecía al departamento de misiones de las Asambleas de Dios de los Estados Unidos. Para esta fecha, ya habían editoriales que no tenían alguna afiliación denominacional y los libros que se publicaban.

La competencia entre editoriales comenzó en serio. La competencia por espacio en los estantes de librerías se proliferó grandemente. Más que nunca, la determinación en qué libros se publicaban era por el factor ventas.

Hoy día, libros cristianos abundan, y sobre todo temas que se pudiera imaginar. Y esto es bueno. Pero… ¿qué falta?

En la editorial que administro, Editorial Patmos, consideramos anualmente más de 150 libros para publicación en Español. La gran mayoría de estos han sido publicado primero en inglés. Por supuesto, se toman en consideración varios factores:

1. El autor… es conocido, tiene buen testimonio, ha escrito otros libros de éxito?
2. La editorial… tiene buen nombre, produce libros con sana doctrina?
3. El tema… es algo novedoso, llena algún vacío…
4. La categoría… tratamos de tener un balance entre las diferentes categorías identificados por la industria.

Si el libro ha tenido éxito de ventas en el mercado norteamericano, se supone que el libro tendrá éxito en el mercado latinoamericano. Por lo general, esto es cierto, pero no siempre.

A pesar de que siempre existe la pregunta de por qué no se publican más libros por autores hispanos, la respuesta sigue siendo lo mismo… el público evangélico prefiere comprar libros traducidos. Esto no significa que no hay autores hispanos capaces, con conocimiento y experiencia suficiente. Más bien, el tema es que libros publicados en inglés han pasado por un proceso rigoroso de edición. Las editoriales evangélicas hispanas, por lo general, solamente están capacitados para editar las traducciones. Con tiempo, creemos que esto va a cambiar.

En la actualidad, escuchamos de nuestros distribuidores y libreros que los lectores de hoy están queriendo y buscando libros de más peso doctrinal. ¿Cuántos libros se pueden publicar sobre cómo vencer la depresión, o como mejorar su matrimonio?

Como editorial, nos comprometemos a publicar libros serios, de doctrinas y enseñanzas importantes de las cuales el lector puede decir: “Ha valido la pena leer este libro… éste no se la presto a nadie. Permanecerá en mi biblioteca. La recomiendo, la regalo, ¡pero NO la presto!”


Otro tema:



ESCRIBIENDO BREVEMENTE.

Esta es la traducción al español de un breve artículo de Paul Graham sobre sus técnicas para escribir.

Escribiendo, Brevemente
Marzo 2005

(Mucha gente pide consejo sobre cómo escribir. En el proceso de contestar a uno, accidentalmente escribí un minúsculo ensayo al respecto. Usualmente me toma semanas un ensayo. Este me tomó 67 minutos --23 de escribir, y 44 de reescribir. Pero como un experimento lo puse en línea. Al menos es extremadamente denso).
Creo que es mucho más importante escribir bien que lo que la mayor parte de la gente se da cuenta. Escribir no solamente comunica ideas; las genera. Si eres malo para escribir y no te gusta hacerlo, te perderás la mayor parte de las ideas que escribir hubiera generado.
Acerca de cómo escribir bien, aquí está la versión corta:

Escribe una mala versión tan rápidamente como puedas; vuelve a escribirla otra y otra vez; quítale todo lo que sea innecesario; escribe en un tono conversacional; desarrolla un olfato para la mala escritura, para que puedas verla y corregirla en la propia; imita a los maestro que te gusten; si no puedes comenzar, dile a alguien sobre qué planeas escribir, entonces escribe lo que dijiste; espera que el 80% de las ideas en un ensayo ocurran después de haber comenzado a escribirlo, y que el 50% de aquellas con las que comenzaste estén erradas; ten la confianza suficiente para recortar; haz que amigos en los que confíes lean tu material y te digan qué partes son confusas o pesadas; no (siempre) hagas resúmenes detallados; reflexiona las ideas por varios días antes de escribir; porta un cuadernillo o papel reciclado contigo; comienza a escribir en cuanto pienses la primera oración; si un plazo fijo te fuerza a comenzar antes de eso, di sólo la más importante oración primero; escribe sobre cosas que te gusten; no trates de sonar impresionante; no dudes en cambiar de tema al vuelo; usa pies de página para contener las disgresiones; usa anáforas para ligar las oraciones; lee tus ensayos en voz alta para ver (a) dónde tropezaste con oraciones embarazosas y (b) qué partes son aburridas (los párrafos que temes leer); trata de decir al lector algo nuevo y útil; trabaja en grandes cuantos de tiempo; cuando vuelvas a iniciar, comienza por releer lo que tienes hasta el momento; cuando termines, déjate algo fácil para comenzar; acumula notas para tópicos que planees cubrir al final del archivo; no te sientas obligado a cubrir ninguno de ellos; escribe para un lector que no leerá el ensayo tan cuidadosamente como tú, justo como las canciones pop están diseñadas para sonar bien en los autoestéreos baratos; si dices algo equivocado, arréglalo inmediátamente; pregúntale a tus amigos qué oración lamentarás más; regresa y atenúa los comentarios duros; publica tu material en línea, porque una audiencia te hace escribir más, y así generar más ideas; imprime los borradores en lugar de sólo verlos en pantalla; usa palabras simples, germánicas; aprende a distinguir las sorpresas de las disgresiones; aprende a reconocer la aproximación de un final, y cuando uno aparezca, agárralo.

Editorial Patmos Información para presentar un manuscrito

¿De qué se trata el libro? Dé un resumen breve en un párrafo del libro. ¿A qué pregunta responde? ¿Qué tema se presenta y cómo se tratará? ¿Cuáles son las ideas principales del libro?
¿Qué separa este libro de otros con el mismo tema?
Describa su público, sus características, la media edad... y por qué un libro de este tipo puede atraer este grupo de lectores. ¿Qué necesitan, qué intereses especiales tienen en común? ¿Qué objetivos le gustaría lograr en la vida del lector?
¿Ha publicado uno o más libros? ¿Artículos en revistas? ¿Con cuál editorial/publicación?
¿Qué le califica a usted escribir sobre este tema?
¿Cuántas páginas impresas tendría (aproximadamente)? ¿Tendrá ilustraciones, fotografías y o dibujos? Mencione sus fuentes principales y referencias bibliográficas. ¿Qué versión de la Biblia prefiere usar? ¿Está usando datos estadísticos actualizados?
¿Por qué escogió escribir a nuestra editorial? ¿Ha presentado esta misma propuesta a otra editorial? ¿Lo está animando alguna organización o persona a que usted envíe este manuscrito para su posible publicación?
¿Qué hará usted para ayudar a promover el libro? ¿Es usted invitado como conferenciante a diferentes eventos en su país o a nivel internacional? ¿Escribe regularmente para algún periódico o revista? ¿Tiene una página web donde promovería el libro?
Envíe en formato electrónico de Word (Windows) el índice, prefacio, introducción, y los primeros dos capítulos.
Envíe su currículo personal lo más completo posible. Incluya un breve testimonio de su conversión a Cristo. Por favor incluya tres cartas de recomendación con referencia a su persona, su ministerio y su habilidad como escritor.
Editorial Patmos evaluará el material en cuanto a contenido y potencialidad de ventas y dará respuesta en noventa días.
Puede someter su manuscrito a:

Editorial Patmos
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