14 de mayo de 2008

Perfil de Un (a) Maestro (a) para un Instituto Bíblico


Lic. Silverio Manuel Bello Valenzuela

Introducción


Al revisar las diferentes evaluaciones hechas por los alumnos a sus respectivos profesores y profesoras al finalizar cada cuatrimestre en los diferentes Institutos y seminarios que por la gracia del Señor he tenido el privilegio servir por varios años, en muchas ocasiones llegué a sentir gran satisfacción al leer las observaciones elogiosas con que muchos (as) alumnos (as) expresaban sus satisfacciones de que ciertos (as) maestros (as) les impartieran clases en las aulas. Pero no fue un ni dos las evaluaciones que llegué a encontrar en que los alumnos llegaron a hacer observaciones tan pésimas sobre algunos profesores, que no me dejaron otras alternativas que llevar que llevar dichos casos a la Junta Directiva del Centro Educativo. En varias ocasiones, con mucha tristeza y pesar tuvimos que concluir despidiendo a quienes, no obstante haberles brindado la oportunidad de superar sus fallas, nunca mostraron interés alguno en superar dichas fallas.

Las recomendaciones que aquí se hacen sobre el “Perfil de un (a) Maestro (a) para un Instituto Bíblico” van basadas precisamente, al revisar las diferentes evaluaciones hechas por alumnos y alumnas a sus diferentes profesores y profesoras. Van con el más profundo deseo de aportar un granito de arena para que se puedan mejoremos cada días más la calidad de la enseñanza en nuestros Institutos y Seminarios.

I. Importancia de Tener un Perfil Para Maestros (as)

A
. A los maestros y maestras, especialmente quienes ingresan nuevos (as) a brindar su apreciado servicio en un instituto Bíblico, les ayuda a entender la grandeza y la delicadeza de su trabajo como tal; pero a la vez, les facilita entender mejor en dicho campo, la seriedad de sus compromisos, deberes y responsabilidades tanto con Dios, como con sus alumnos y con la institución docente que solicita sus servicios. El perfil se le puede introducir en el portafolio que se les da a cada maestro (a) al iniciar su ciclo docente.

B. La Enseñanza en un Instituto no debe ser para cualquiera

Para la escogencia de un profesor (a) para enseñar en un Instituto Bíblico, se tienen que establecer criterios muy claros y fundamentales por parte de la Dirección de dicho Plantel; dichos criterios siempre deberán estar bien distanciados de cualquier elemento que impida una selección justa, juiciosa y desapasionada del cuerpo docente. La razón de ser de un Instituto Bíblico es la preparación de los obreros y obreras que Dios necesita para trabajar en su obra. Cualquier persona no puede ser maestro o maestra. Hay un refrán que dice: “Tal maestro, tal alumno”. Un maestro, una maestra, debe ensañar con su ejemplo. Debe mostrar evidencias de que en su función de educador (a) cristiano (a) tiene: Llamado, vocación, preparación y vida ejemplar, son las cuatro características personales primordiales que deben llevan a un maestro o maestra al aula de clase en un instituto Bíblico o Seminario.

C. El perfil debe ir a la par con los propósitos y objetivos del Plantel.

Vale decir que en la escogencia de un (a) profesor (a) para un Instituto Bíblico, muchas veces no basta con la vocación, con la preparación académica o teológica que dicha persona tenga. En todo (a) educador (a) cristiano (a) la moderación de su carácter y de su personalidad, su apegamiento estricto a la ética, y el buen testimonio de su vida misma como cristiano (a), deben marchar paralelas con sus buenos deseos de servir que siente para ejercer el ministerio de la enseñanza.


Bienaventurado el instituto Bíblico que pueda un alto índice en ese conjunto de requisitos en la escogencia de un profesor (a) por parte la Dirección de un Instituto Bíblico. Estas son simples sugerencias, no leyes estrictas.

D. A pesar de todo, se debe ser flexible en el pliego de requisitos.

Debe quedar bien claro, que quien ande buscando un (a) profesor (a) perfecto (a) se tendrá que quedar solo (a); la perfección absoluta nadie la encontrará. Siempre se tendrá que ser flexible en el pliego de requisitos. Nunca olvidemos que la los maestros y maestras, en la mayoría de los casos se forman en el aula misma, en el ejercicio de su vocación docente. Entremos en materia de perfil:


II. Describiendo por área el Perfil de un (a) Maestro (a):


A. En lo que concierne a la vocación y llamado del (la) maestro (a):

En la escogencia de una persona para enseñar en un Instituto Bíblico, en lo que a su vocación y llamado al ministerio de la enseñanza se refiere, deben primar los siguientes requisitos:

1- Haber dado evidencias de que esa persona ha sido llamado (a) por Dios para ejercer tan digna labor ministerial.

2- Haber demostrado que verdaderamente ama el ministerio de la enseñanza.

3- Poseer habilidad y destreza para dicho ministerio.

4- Mostrar marcado empeño en su superación en esta área ministerial a fin de
poder desempeñar mejor su labor.

5- Mostrar un buen espíritu de disposición y sacrificio a favor del ministerio de
la enseñanza.

6- Que después de ser escogido (a), mantenga un índice favorable en la evaluación que
e hagan los estudiantes al finalizar la asignatura.

7- Que muestre disponibilidad para superar las fallas que en la evaluación al profesor,
los alumnos señalan que no están bien y que por lo tanto, deben ser superadas.

8- Si un maestro o una maestra ya no está dando un rendimiento satisfactorio
en el aula de clase, ya sea por enfermedad, por ancianidad o por cansancio; simplemente, con mucho amor y respeto, la Dirección del Plantel deberá buscar los medios de sustituir dicha persona. Hemos visto muchos casos de maestros y maestras que llevan tantos años brindando su servicio en el instituto; pero aún sabiendo que no pueden, creen que si desisten de hacer lo que están haciendo Dios los va a castigar. Cuando estos casos se dan, la Dirección del plantel, con mucho amor y respeto debe conversar con esas personas para convencerlas amigablemente de la necesidad de que ya deben tomar descanso. Hacerles una digna despedida, entregándoles una placa o un pergamino de honor, puede ayudar mucho a que dicha persona se despida de las aulas sintiendo la gran satisfacción del buen servicio prestado.

B. En cuanto a su preparación secular:

Su preparación académica debe ser compatible al grupo al cual enseña. Este
requisito no es fácil cumplirlo ciento por ciento en todos los Institutos Bíblicos, ya que en algunos casos aparecen algunos alumnos que están mejor preparados académicamente que muchos de sus profesores. Sin embargo, siempre, siempre, el profesor deberá tener buen dominio de la materia que enseña, del escenario en su aula y del idioma en que enseña. (ver numeral 2).

Debe tener buen dominio de la gramática castellana: Es decir, debe hablar,
leer y escribir correctamente. (Este requisito no se aplicará estrictamente a los profesores extranjeros, cuya lengua materna no es el español)

Será una persona apasionada de la superación y de la buena lectura de obras
de contenido general.

C. Su preparación teológica:

1). Para las materias bíblicas y teológicas es muy importante que el maestro o maestra haya sido graduado o graduada de uno de nuestros Institutos Bíblicos, o de un Instituto o Universidad de formación teológica afines a los nuestros.

2)- Para enseñar materias seculares, debe haber cursado sus estudios universitarios. En la mayoría de las iglesias se encuentran laicos bien preparados que casi siempre están dispuestos a prestar sus servicios como docente de materias seculares, es bueno aprovechar sus servicios.

3)- El (la) educador (a) cristiano (a) debe ser una persona apasionada con la literatura tanto cristiana como secular; es decir, ser un (a) buen (a) lector (a).

4)- Debe participar de los talleres de adiestramiento que ofrezca el Departamento de Educación para los maestros de los Institutos Bíblicos.

D. El (la) maestro (a) y su puntualidad.

1)- El profesor debe ser puntual en llegada al aula de clase; no son los alumnos los que deben esperar al maestro en el aula, más bien, el maestro es el que debe esperar a sus alumnos en el aula.

2)- Todo (a) buen (a) maestro (a) deberá hacer lo posible por no faltar en el
aula de clase; y cuando por alguna razón, tenga que faltar, buscará anticipadamente un (a) sustituto (a) y lo comunicará a la Dirección del Plantel. Tal comportamiento ayuda mucho a los alumnos en el desarrollo de su carácter y de su personalidad. No olvidemos que las aulas de nuestros institutos son los moldes en donde se forman los obreros y obreras que Dios necesita en su obra.

3)- Se empeña en preparar bien su clase antes de presentarse al aula.


E. Su responsabilidad con su programa de clase en el aula:

1)- Todo buen maestro se esforzará siempre en darle fiel cumplimiento asus compromisos como maestro:

2). Siempre deberá esforzarse en preparar bien su plan de curso.
Entregará una copia de dicho plan a cada alumno. Entregará también, una copia a la Dirección del Plantel, para su archivo.

3). En cuanto a la elaboración de su plan de curso, aunque tome como modelo planes de otros profesores, se empeñará en hacer su propio plan de curso; al mismo tiempo, procurará renovarlo cada vez que le toque enseñar esa misma materia.

4)- Se esforzará en usar diferentes métodos, estrategias y cuantos recursos tecnológicos estén a su alcance, a fin de conducir bien el proceso de enseñanza-aprendizaje en sus alumnos.

5)-El (la) buen (a) maestr (a) procurará siempre entrega a tiempo a sus alumnos las tareas y los exámenes corregidos.

6)- Se esfuerza en todo momento para entregar a tiempo las calificaciones finales de sus alumnos a Dirección del Plantel.

7)- Un (a) buen (a) profesor (a) le dará siempre seguimiento a su plan de Curso.

8)- Evita malgastar el tiempo en el aula haciendo cuentos, chistes e historias que
nada tiene que ver con la materia que imparte.

F). El Educador y sus relaciones humanas en el aula de clases.

1)- Debe ser amable y cortés en las relaciones interpersonales con sus alumnos. La
cortesía, la amabilidad y la cordialidad no le quitan autoridad al maestro; por el contrario, estas virtudes les facilitan al educador poder acercarse a sus educandos y ayudarlos mejor en la formación del carácter y la personalidad de cada uno de ellos. Estos modales nunca deberán ser percibidos por los estudiantes como signos de debilidad en el carácter de su profesor (a). Es ahí, donde cada educador deberá mantener un exhaustivo monitoreo en el comportamiento de sus alumnos a fin de que en todo momento el orden y el respecto sean observados en el aula de clase. Bien cabe aquí mencionar el proverbio que dice que, “lo cortés no quita lo valiente”.

2)- Sabrá pedirles disculpas a sus estudiantes cuando en el ejercicio de su deber y de su responsabilidad se exceda y llegue a una o a varias personas.

3). Siempre evitará adoptar una actitud rencorosa o vengativa contra aquellos estudiantes que pudieran en determinado momento manifestar alguna inconducta de indiferencia o rechazo hacia él o ella en el aula de clases. Es muy difícil que aparezca un educador (a) que en determinado momento o lugar no haya encontrado un alumno que saliéndose de su órbita, no le haya hablado mal o faltado el respeto a su maestro (a); he ahí donde el educador (a) necesita aplicar una buena actitud pastoral hacia ese alumno o esa alumna, no solamente con la finalidad de ganar su simpatía, sino más aún, procurar modificar la conducta de dicha persona para lograr los propósitos que Dios tiene para con su vida.

4. El buen profesor, la buena profesora sabrá siempre elogiar las buenas actitudes, logros y virtudes de sus estudiantes; pero a su vez, sabrá ayudar, fortalecer y orientar a aquellos (as) que en un determinado momento hayan fallado; o hayan cometido algún error o fracaso.

G. Los diez mandamientos de las relaciones humanas de un maestro en su aula:

1. Mantendrá la prudencia en todo momento en aula de clase.
2. Corregirá con diplomacia los errores de sus estudiantes.
3. Actuará con sinceridad en todas sus actitudes y expresiones
4. Mantendrá la ecuanimidad en el aula, aún cuando las cosas no marchen bien
5. Observará la templanza ante cualquier crítica contra su persona.
6. Se dirigirá con cordura cuando por alguna ranzón, tenga que expresar sus desacuerdos
7. Procurará siempre que en el aula de clase reine el respeto mutuo,
8. Procurará que la decencia sea observada en toda conversación y trato interpersonal.
9. La cordialidad será practicada en todo servio, favor prestado, o solicitado
10. Se observará fina atención en el trato interpersonal con todos los miembros del aula.

H. El (a) maestro (a) y su observación sobre la ética el aula de clase.

1)- Evitará en todo momento parcializarse con determinado (a) miembro de su clase.

2)-En todo momento evitará llevar al aula comentarios negativos sobre su núcleo familiar.

3)-Evitará por todos los medios criticar a sus compañeros de ministerios delante de sus alumnos.

4)-Evitará siempre delante de sus alumnos emitir juicios, críticas, o comentarios negativos sobre cualquier aspecto que considere que en el Plantel no ande bien, sea en el personal directivo, administrativo, docente o laboral. Cualquier critica de esta naturaleza por parte de un (a) profesor (a) delante de sus alumnos, destruye el progreso, la armonía y la buena marcha de la institución educativa.

5)-Siempre evita, sea dentro o fuera del aula, delante de sus alumnos hacer críticas destructivas en contra de la organización eclesiástica a que pertenece;

I. Aspecto ético y moral. El maestro, la maestra Procura siempre poner en práctica la ética ministerial en el aula de clase.

1. Evitará cualquier comportamiento delante de sus alumnos sea dentro o fuera del aula que pongan en tela de juicio su bien testimonio como cristiano (a).

2. Siempre evitará usar en el aula de clase palabras, frase o chistes de doble sentido.

3. En todo momento el profesor, la profesora deberá ser un ente inspirador (a) de confianza y respeto para sus estudiantes.

4. Siempre evita cualquier relación muy estrecha hacia cualquier alumno o alumna en forma tal que pueda llegara despertar dudas o sospecha ante los demás.

J. La higiene personal y la apariencia física del (la) profesor (a) en el aula.

1. Es una persona siempre cuidadosa y observadora de su higiene personal.

3. Sus cabellos, sus manos, sus uñas, su corbata, su camisa, su pantalón, su correa y sus zapatos siempre estarán en óptimas condiciones. Iguales se hacen observaciones para las damas.

4. Se esmera siempre en cuidar su apariencia física, tanto dentro como fuera del aula.

5. Para ir a su aula de clase, los profesores, las profesoras deberán tomar bien en cuanta combinación en su vestimenta. Estos factores, aparte de ser una demostración de de su buen empeño y conocimiento de la estética indumentaria por parte de nuestros (as) educando, es además, una forma práctica de enseñarles con el ejemplo a nuestros educandos la manera correcta del buen vestir.

K. La vida espiritual del (la) maestro (a):

1)-Debe vérsele evidencia marcada de que es una persona temerosa de Dios.

2)-Inspira a sus alumnos a temer, respetar y a honrar a Dios.

3)-Es una persona perseverante en su vida de devoción privada con Dios.

L. El maestro y su fundamento doctrinal:

1)- Los profesores deben ser evaluados en cuanto a su creencia sobre las doctrinas fundamentales de las Asambleas de Dios.

2-El (la) educador (a) de un instituto Bíblico debe ser alguien que esté bien (claro) en su conocimiento y práctica de las doctrinas fundamentales y reglamentos de las Asambleas de Dios.

3- Un persona que mantenga una posición contraria a las doctrinas fundamentales de denominación, no califica para ser maestro (a) en el aula de un Instituto Bíblico.


CONCLUSION :

Concluimos con el llamado que les hace el apostol Pablo a los hermanos de la iglesia de los Corintios : "Así que, hermanos míos amados, estad siempre firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiéndo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. (I Cor. 15:53).
El ministerio de ser maestro (a) en un Instituto Bíblico es hermoso, se trata nada más y nada menos de estar preparando a obreros y a obreras paraa realizar la obra del ministerio en la obra de Dios y ganar miles de almas para el Señor.
Es un privilegio que Dios nos da de ser maestros (as), por lo tanto, debemos procurar hacer lo mejor de lo mejor para la gloria del Todopoderoso Dios, dueño y Señor de ilgesia y de sus obreros (as).
Dios les bendiga.

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