14 de mayo de 2008

SIENTESE POR FAVOR, A LA MESA DE LOS ESCRITORES


Silverio Manuel Bello Valenzuela
INTRODUCCION

El prolífero escritor y novelista colombiano, Gabriel García Márquez, en su ensayo titulado: “Se Necesitan Escritores”, inicia su escrito diciendo: “Me preguntan con frecuenta, qué es lo que me hace más falta en la vida, y siempre digo la verdad: Un escritor”. Esta verdad expresada por García Márquez, debiera ser bien asimilada por los hombres y mujeres de Dios, a quienes en este Continente Latinoamericano le ha placido a Él ponerles sobre sus hombros la gran responsabilidad de su obra.

La necesidad de buenos escritores y escritoras dentro del quehacer evangélico de la América Latina de hoy, es vista y sentida a lo largo y ancho de los hispanos parlantes. ¿Dónde están ellos y ellas? Están en el laicado de nuestras congregaciones; se encuentran en las aulas de nuestros Institutos y Seminarios; se mueven detrás de los púlpitos de nuestras iglesias. Estos escritores están también, en los cuerpos Ejecutivos que dirigen los destinos nacionales de de la obra de Dios en nuestra América.

El escribir es un arte; es un oficio; es una vocación; es una disciplina. En el desarrollo de nuestro tema para la mesa redonda, estaremos ofreciendo algunas ideas y sugerencias con la finalidad de concienciar a nuestros líderes, que todavía no han incursionado en este importante campo, sobre la necesidad de escribir. Animarlos a comenzar a escribir es una de nuestras principales tareas. Por favor, siéntese con nosotros en la mesa de los escritores y comencemos a escribir.


I. LA NECESIDAD DE ESCRITORES.

A. La Crisis doctrinal que se vive en América Latina lo amerita.

En relación a la crisis doctrinal de nuestros días, en su declaración profética, Pablo le advierte al joven Timoteo lo siguiente: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1Timoteo 4:1). La apostasía, la incursión de espíritus engañadores y las doctrinas demoníacas que incursionan en muchos de los círculos religiosos de nuestros días, se están convirtiendo en una grave amenaza en contra de la perseverancia de nuestros nuevos creyentes en la fe; pero además, en sentido general representan un grave peligro para nuestra sana doctrina y para la estabilidad de la iglesia del Señor Jesucristo Cristo.

Es dentro de ese contexto que el apostol Pedro escribe en su primera carta lo siguiente: “… santificad al Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de de la esperanza que hay en vosotros… ” (1Pedro 3:15)

¿Hemos pensado nosotros seriamente en lo que Jesús quiso decir cuando expreso: “… pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe de en la tierra?... ”. (Lucas 18:8) Estos pasajes de las Escrituras se convierten en un serio e ineludible reto para todos aquellos hombres y mujeres llamados por Dios para ejercer el ministerio en nuestros días. El desafío va dirigido mayormente, para todos aquellos que tienen talento, vocación y llamado para escribir. El grito de la hora es: ¡Se necesitan escritores y escritoras! Vamos por favor, sentémonos a la mesa de los escritores; comencemos a escribir.

Dada la proliferación de tantos falsos maestros, falsos profetas y falsas escuelas teológicas que han surgido en nuestro continente durante los últimos años, urge la necesidad de formar una Consulta Teológica permanente dentro del seno de las Asambleas de Dios de nuestro continente, que sea capaz y suficiente para producir materiales teológicos en los diferentes niveles, que sirvan como instrumentos de defensa de nuestra fe y de nuestras doctrinas fundamentales. Dichos materiales producidos en las respectivas consultas deberán ponerse al alcance de los miembros de nuestras congregaciones, de los laicos, de los estudiantes de nuestros Institutos y Seminarios y de todo el cuerpo ministerial, a fin de que sirvan de cercos protectores de nuestras doctrinas y creencias.

B. La carencia de material de texto para nuestros Institutos Bíblicos.

La carencias de libros de textos para las asignaturas de nuestros Institutos Bíblicos y Seminarios en todo lo largo y ancho de nuestro continente se ha estado convirtiendo en un obstáculo para el avance y la buena preparación teológica de nuestros estudiantes.

La gran mayoría de los libros, que durante muchos años veníamos usando en los centros de preparación ministerial, resultan ya inadecuados y fuera de contexto. Otros, por su alto costo de impresión, y por el estrecho margen de demanda, han tenido que salir de circulación por haberles resultado poco rentables a sus casas editoras.

Hacen falta textos que respondan adecuadamente a los métodos, a las técnicas, y a las estrategias de igle-crecimiento, que desde el seno de las Asambleas de Dios respondan a las exigencias de la época, sin el temor a perder nuestra identidad doctrinal ni la herencia pentecostal histórica que nos vio nacer.

C. Las corrientes filosófico-religiosas postmodernas necesitan respuestas teológicas.

Nuestros historiadores eclesiásticos han dividido la historia de la iglesia en seis períodos: 1-Apostólica, 2-Perseguida, 3-Imperial, 4-Medieval, 5-Reformada, 6-Moderna. Ahora, al entrar en el siglo XX1, se puede decir que estamos viviendo en un séptimo período de la iglesia al cual le podemos llamar: “La iglesia Postmoderna” . La pregunta es: ¿Estamos preparando material literario adecuado para orientar a nuestra membresía de tal manera que puedan estar preparados para mantener la fe y la sanidad doctrinal en esta época postmoderna? Vamos, por favor, sentémonos a la mesa de los escritores, y comencemos a trabajar, para producir los materiales suficientes que respondan adecuadamente a las necesidades del momento.

D. La producción de materiales que reorienten y edifiquen a nuestra feligresía sobre nuestra liturgia y nuestros fundamentos de fe, amerita del talento de hombres y mujeres de Dios que incursionen y escriban sobre estos asuntos.

E. La necesidad de temas que ofrezcan buena orientación sobre el delicado proceso de transformación que debe darse en una congregación con una liturgia tradicional para que pase a una liturgia contemporánea, sin que se presenten crisis, debe ser unos de los quehaceres de nuestros hombres mujeres con llamado y vocación para escribir.


II. OBSTACULOS QUE VENCER PARA SER UN ESCRITOR.

A. El obstáculo número que hay que vencer, es la falsa idea de que no estamos suficientemente preparados como para ser un escritor o una escritora. Nadie sabe lo que es capaz de escribir hasta que no comience a escribir. La mayoría de los grandes escritores de épocas pasadas no fueron personas del todo tan preparadas académicamente; éstas se hicieron famosas en el terreno de la práctica. Bueno, con tantas personas preparadas con que contamos hoy día en el quehacer ministerial, las posibilidades de que tengamos muchos escritores y escritoras se hace mucho más viable.

B. El segundo obstáculo a vencer es la supuesta falta de tiempo, dizque por los muchos quehaceres ministeriales que se tienen por delante. La mayor cantidad de las grandes obras literarias escritas han sido producidas por personas sumamente ocupadas. Recuerde que, el escribir es un arte, un oficio, una vocación, una disciplina.

III . MEDIOS CON QUE CONTAMOS PARA SER BUENOS ESCRITORES.

A. La tecnología moderna se ha convertido en una aliada muy favorable para quienes sienten el llamado y la responsabilidad para escribir. Las incontables “Bibliotecas Virtuales” y las tantas facilidades de bajar cualquier material de apoyo en el Internet, hacen posible que en un “abrir y cerrar de ojos” tengamos cualquier material que necesitemos para apoyar e ilustrar nuestras ideas.

B. Contamos con el apoyo logístico de nuestras Instituciones a nivel de América Latina, quines se ponen a nuestra disposición para instruirnos y capacitarnos para que seamos agentes reproductores del material literario que estamos necesitando. El Servicio de Educación Cristiana para América Latina (SEC) y el Centro de Recursos y Asesoría Ministerial (CRA), como buenos padres e hijos, han puesto mucho interés en abrir una ventana para que surja el Círculo de Escritores de las Asambleas de Dios para América Latina (CEADAL), a fin de que sirva de canal para surjan los escritores y escritoras que produzcan los materiales literarios que la iglesia necesita hoy.

IV. NECESIDAD DE ORGANIZARLOS INSTITUCIONALMENTE.

En la Cumbre celebrada por el CRA en Honduras en el 2005, fue presentada la propuesta de la Formación del Circulo de Escritores de las Asambleas de Dios para América Latina. Encaminarnos a reforzar dicho Círculo en esta magna cumbre de Educadores, es una necesidad sentida.

Urge la necesidad de que desde aquí mismo surja una cumbre permanente de escritores, esto nos ayudará a responder satisfactoriamente a las múltiples necesidades que tenemos de buenos materiales impresos.


CONCLUSION

Recuerde el populoso refrán que dice que, “para ser un hombre completo se necesitan tres cosas: Sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro” Si ya sembró el árbol y ya tuvo el hijo; pero si todavía no ha escrito el libro, bueno, de acuerdo a este refrán, le falta algo para ser un hombre completo, o una mujer completa. Todavía hay tiempo, vamos a escribir.

Fuera de cualquier chiste, lo que este refrán quiere dejar dicho es, que esas tres cosas señaladas: El árbol, el hijo y el libro, son tres elementos que dejaremos como herencias a quienes nos sucedan tras nuestra partida de este mundo. Estas herencias no solamente quedan como recuerdos de nuestra existencia para nuestros sucesores mientras estuvimos atravesando por el sendero de la vida presente, sino que nuestras palabras escritas llegan a convertirse en guías de instrucción, de orientación y de enseñanzas para otras generaciones.

Saben, no podemos hablar con los muertos, pero podemos tener vivas cada una de las palabras que escritores ya fallecidos nos dejaron escritas en las páginas de sus libros. Debemos de “dar por gracia lo que por gracia hemos recibido”. Producir material escrito es nuestro deber, nuestra responsabilidad.

Hemos visto la necesidad que hay de escritores y escritoras, venzamos los obstáculos, usemos los recursos a nuestra disposición, y accionemos. Vamos, por favor, sentémonos a la mesa de los escritores. Sea usted también un escritor, una escritora. Vamos juntos a producir el material que nuestra iglesia necesita leer, estudiar y enseñar.


Fin

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Apreciado hermano Manuel, usted ha escrito libro, pero esta página es como sembrar el árbol de la cual usted comentó. Dará mucho fruto... en su tiempo.

Unknown dijo...

GRACIAS AMIGO PASTOR SILVERIO ML. POR SEGUIR DESARROLLANDO PARA BENDICION DE MUCHOS DENTRO Y FUERA DEL REINO ETERNO LETRAS SANADORAS DEL ALMA Y EL ESPIRITU EN LA GUIANZA DEL ETERNO CREADOR.

QUE VIVAN LOS ESCRITORES DE LA BUENA PALABRA..!

MIGUEL ARIAS

COMUNICADOR
MIAMI, FL

Anónimo dijo...

Excelente!
Es el inicio de algo grande y muy oportuno para estos días.

Cuando se anuncia la primera convocación! Muchos estarán ansiosos por saberlo, cuándo y donde.

JEC