Factores que Contribuyen a que una Obra Literia sea interesante
Silverio Manuel Bello Valenzuela
INTRODUCCIÓN
Bendecimos al Señor por los tantos siervos y las tantas siervas de Dios, que en América Latina y el Caribe, están sintiendo el llamado de Dios para incursionar en el importantísimo campo del ministerio de la página impresa. Es un asunto de “caminar una milla más”, esforzándose para perfeccionar ese inmortal talento ministerial de escritor, de escritora.
He tenido la oportunidad de revisar, corregir y prologar unas 16 obras literarias, escritas por varios autores y autoras; en el terreno de la práctica, me he encontrado escollos, que he tenido que sugerirles a varios autores que vuelvan a reconstruir algunas partes de del contenido de sus escritos para hacerlos más atractivos, interesantes, y llamativos al público lector.
Al comenzar a escribir sobre un tema, tenemos que pensar muy bien qué es lo que queremos escribir, cómo lo vamos a escribir, y a quién nos vamos a dirigir. Entre el escritor, su escrito y su público lector se tienen que construir unas vías de comunicación que los acerque, en donde el talento, y la calidad y el interés de conjuguen arrojando fructuosos resultados.
En este trabajo hemos pensado en algunos factores fundamentales que según los expertos en el ministerio de la página impresa, contribuyen a que una obra literaria sea interesante. Hemos tratado de enriquecer el presente material, recopilando ideas y sugerencias, que nos ayudarán a mejorar más la calidad de las obras literarias que produzcamos, y así alcanzar mejores resultados, despertando el interés de nuestros lectores. Veamos a continuación, varios de ellos
1. El asunto del “tema” como tal
Al comenzar a escribir, lo primero que tenemos que pensar es, sobre qué queremos escribir, Cuál es el asunto central que vamos a estar enfocando en nuestro escrito. Si no hay un tema específico en la obra que nos hemos propuesto producer, estaremos confundiendo a nuestros pectores.
El escritor, la escritora, se hace escritor, se hace escritora, no por escribir cualquier cosa que le venga a la imaginación; no por el hecho de escribir, simplemente por entrar en la moda. Se hace escrotor, se hace escritora, porque sabe aprovecar las ideas y pensamientos que le vienen a su mente, luego hace uso del papel y de la tinata, y simplemente escribe lo que siente y lo que piensa. En su vida interior, sus ideas y sentimientos se convienten en rayos de luz que comienzan a ilunimar su imaginación. La persona entonces, movida por una inspiradora sensación, comienza a construir con palabras, su pieza lieteria a la que, luego somete a un proceso de revisión, hasta que la hace elegante, atracitva e interesante.
A. Definamos la palabra “tema” en una obra literaria:
Según el Diccionario Enciclopédico Quillet, la palabra tema viene de la “voz Latina thema, y de la voz griega- thema, es la proposición o texto que se toma por asunto o material en un discurso”1
Por otro lado, el Pequeño Diccionario Ilustrado Larusse, define la papalbra “tema” como: “Asunto a desarrollar, material, parte principal de una composición”2
Al definer el tema para un sermón, por ejemplo, James D. Crane lo define como “El material que se trata en el sermón, la idea central, el asunto presentado”3
Hablando del tema en una obra literaria, podemos decir que es el asunto que vamos a desarrollar en dicha obra; es el qué. Los demás elementos que entran en la regla del proceso de desarrollo, sería el cómo.
No hay mucha diferencia entre la definición del tema para un sermón y la definición del un tema para una obra literaria, para nuestros fines, la definición es válida.
B. Las características de un buen tema
El tema de una obra literaria, para que pueda interesar y cautivar las mentes y los corazones de los lectores, tiene que tener en sí mismo varias caracteríscticas, y a su vez, llenar varios requisitos:
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1.Aristides Quillet (Dicionario Encliclopédico Quillet) : Arístides Quillet, Argentina, Página 204.
2. Ramón García-Pelayo y , Diccionario Pequeño Larousse Ilustrado”, Ed. Larousse, 1992, Mexico, página 988
3. James D. Crane, (El Sermón Eficaz), Editorial : (CBP ,1985, El Paso, Tx., Cal, E.U.A.), página 95.
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1. El tema tiene que ser único y específico
Por ejemplo, si vamos a escribir sobre la misión sacerdotal de Cristo, no debemos entrar a otros asuntos, como por ejemplo, su niñez, sus milagros y sanidades, o su reino milenario. Tenemos que concentrarnos en su mission sacerdotal, que es de lo que nos hemos propuesto escribir.
El escritor Floyd Woodworth, en su obra, “Hacia el Arte de Escribir”, señala lo siguiente: “Parece cosa de niños decirle a un escritor que seleccione el tema antes de comenzar a escribir. pero muchos no lo hacen. La tendencia es comenzar a escribir lo que sea. Pero el lector se confunde y déja de leer al no percibir claramente un asunto” 4.
Siempre habrán conceptos, ideas, pensamientos, e imaginaciones, que le llegarán a su mente en el proceso de desarrollo de su obra literia, pero tendrá que tener la suficiente madurez emocional e intellectual, para no tratar de poner en su pieza literaria todo lo que le venga a la mente. Quien no haga uso del auto control en este particular, pronto se encontrará perdido (a) en un laberinto intelectual producido por su propio desorden mental.
Casi siempre en el desarrollo de un tema, nos nos aflora a la mente una idea novedosa, impresionante, e interesante, pero por más frillante que esta sea, si no se puede encajar en la obra que se está produciendo, es major copiarla aparte y guardarla, hasta que podamos encontrar a qué pieza literia ponerla más adelante. Es muy probable que despés encontremos algún rinconsito apropiado en la misma obra que estamos produciendo, y entonces la podemos introducer; pero si no, no debe darnos pena guarder esa idea fuera.
El tema debe ser atractivo e interesante.
La carencia de atracción en una obra literaria, puede alejar el interés en los lectores. Entre escritor al lector existe una interrelación muy similar a la que existe entre el vendedor y el comprador, si el producto que se propone vender el vendedor no le actrae el interés a su cliente, símplemente éste no comprará dicho producto. Del mismo modo, las obras literarias que producimos tienen que tiener cualidades suficientes para que puedan satisfacer el interés de nuestros lectores, de tal manera se sientan atraídos a leer todas nuestras obras.
El escritor cubano Luis Bernal Lumpuy, dice sobre este particular lo sigueinte: “Todo buen autor tiene en cuenta a sus lectores, que esperan encontrar en las páginas de un libro algo que los ayude a vivir con entusiasmo. La mision del escritor no es sólo entretener a su público sino contruir a su felicidad”5
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4. Floyd Woorthd: Hacia el Arte de Escribir, (Editorial Vida , 1987, Miami Flo. E.U.A.) , Página 9
5. Luis Bernal Lumpuy: Cómo Escribir Versos): (Editorial Vida, 1987), pág. 58.
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El escritor James D. Crane nos ofrece tres cualidades que son indispensables para que un tema sea interesante: Número úno, “debe ser vital, número dos, deber ser pertinente, debe tener una legitima relación con las Escrituras”.6. (Esta última se refiere, a cuando es un temas bíblico lo que estamos desarrollando).
El tema a escribir debe ser novedoso.
El que un escrito sea novedoso, siempre dependerá del talento y de la imaginción creativa del escritor o la escritora. La mente humana tiene tanto poder imaginativo que puede hacer que una misma cosa luzca diferente ante la imaginación de cada individuo que la contempla. Esta facultad humana, cuando es bien aprovechada por los (as) escritores (as), contrubuye a producer el carácter novedoso de una obra literaria.
4. El tema para que sea interesante, debe tener pertinencia.
La pertinencia tiene que ver con la relación que dicho tema tiene con nuestro contexto histórico, con nuestro entorno social, con nuestra época, con nuestra sociedad, con nuestra gente.
5. Para que un escrito sea interesante, el tema que se trata, debe tener originalidad.
La originalidad, aunque se parezca un poco a lo novedoso, en nuestro tema es un asunto diferente; un tema puede ser novedoso pero carecer de originalidad. Cuando decimos que una obra literaria es original, estamos queriendo decir que salió del intelecto de su autor y que ni el plagio, ni la piratería intelectual tienen lugar en la misma.
Hablando de la originalidad en un escrito literario, Floyd Woodword señala: “La originalidad es la cualidad de ser único; es la presentación de una idea en una forma que otro no haya empleado. Dios hace que cada persona sea diferente a todas las demás. Cada escritor es responsable por presentar el evangelio en su propio estilo. Si es un ser singular, lo que escribe debe ser singular. El mensaje ha de revelar individualidad”. 7
6. Debe tener un estilo dinámico, libre de “frases fáciles”.
7. Estará compuesto por una buena documentación.
8. Debe tener un orden lógico.
9. El buen título en una obra literaria, la hace interesante
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6. James D. Crane: El Sermón Eicaz, : (Editorial CBP ,1985, página 98-99).
7. Floyd Woodworth: El Arte de Escribir, ( Editorial Vida , 1987, Miami Flo. E.U.A. ) página 66
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Definiciones de “título”.
Como es lógico, el título y el tema de una obra literaria, son dos asuntos diferentes; el tema “es el asunto del cual trata la obra”; el título es el nombre que le ponemos al tema que hemos desarrollado.
En una recopilación de definiciones por parte de varios escritores, tenemos que el título de una obra se refiere “al tema de la obra”; “es una simple frase”,
Una de las definiciones más corta y significativa nos la da el Pequeño Larousse Ilustrado, dice así: “Título viene de la voz Latina, titulus, Incripción que se pone al frente de un libro, de un capítulo, para dar a conocer el asunto de qué se trata”.8
B. Características de un buen título.
La escogencia del título de una obra es muy similar al nombre que se le va a poner a un hijo o una hija recién nacido, recién nacido; para el a escritor o escritora, en algunas ocasiones no le es fácil encontrar el nombre que le va a dar al tema que ha escrito. El títilo en una forma muy lacónica sugiere el asunto del contenido del tema. Pero seguimos diciendo, se hace difícil encontrar rápidamente un buen nombre para titular la obra.
James D. Crane nos sugiere algunas ideas para las características de un buen título: “El título sera interesante, breve, exacto” 9.
Nunca se afane en ponerle el título a la obra antes de terminarla; en el proceso se producen ideas muy favorables que les ayudan a ponerle a su obra intelectual un título interesante, brillante y atractivo.
Muchas veces las casas editoriales le cambian el título que le ha puesto el autor a su obra literaria, si esto llegare a suceder con usted, no se enoje, ellos tienen más experiencia que nosotros, y aveces nos sugieren cambios.
111. Factores que ayudan a darle realce a sus obras literarias.
A. Cultive sus talenton, asegure las ideas que broten de su imaginación e inspiración en un determinado momento.
Agote todos lo esfuerzos que le sean posibles y necesarios para cultivar, desarrollar y perfeccionar su talento de escritor (a).
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8. Ramón García-Pelayo y , Diccionario Pequeño Larousse Ilustrado”, Ed. Larousse, 1992, Mexico, página 1004.
9. James D. Crane: El Sermón Eicaz, (Editorial : (CBP ,1985), página 96
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Nunca deje que sus ideas se las lleve el viento.
Cultive el hábito de escribir todas ideas que le vengan a la mente, especialmente cuando está está realizando su momento de devoción con Dios, cuando observa algún asunto que le impresiona en su diario caminar.
Acostumbrémonos a andar con una pequeña libreta y un bolígrafo en los bolsillos para notar cuantas ideas nos venga a la mente, cuantas inspiraciones.
Sobre la importancia de anotar las ideas, Juan Bardales, en su obra titulada “Cómo Escribir un Libro”, nos dice: “Durante el transcurso del día, cuando vamos al trabajo, en el transporte público, en el auto, escuchando la radio o viendo la television, un comentario, una noticia, pueden hacer que surja la idea que afortunadamente perseguimos. Conviene ejercitarse en la anotación de ideas, que nos conduzcan al redondeo de la historia que estamos creando”.10
Muchas veces el Espíritu Santo nos da una revelación, nos ilunida una idea, nos trae un mensaje a la mente, y si no lo anotamos, simplemente se nos borra de la mente y perdemos ese Tesoro, que muy bien puede servirnos para desarrollar un tema que puede bendecirnos a nosotros y a otros.
Un escritor, una escritora nunca debe andar sin papel y sin bolígrafo en sus bolsillos, la mente humana a veces borra las ideas y pensamientos que le vienen, pero lo que se escribe, “escrito está” como dijo Pilato. Entonces escriotres y escritora: ¡A llevar nuestros bolígros y nuestras libretas en los bolsillos, se ha dicho!”
La estructura física de una obra literaria.
Acostúmbremonos a hacerle una buena introducción, un buen cuerpo y una buena conclusión a todo tema que nos propongamos a desarrolar.
La pericia de un buen escritor, de una buena escritora, se da aconocer muchas veces, en la forma de hacer su introducción, de desarrollar el cuerpo, y de estructurar la coclusión de la obra literaria que se propone desarrollar.
Exiten varios manuales sobre cómo escribir, que nos ayudan y nos orientan sobre las técnicas para desarrollar un tema literario. Es bueno adquirlos, a fin mejorar la calidad de las obras literarias que no proponemos producir.
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10. Juan Bardales: Cómo Escribir Un Libro”, página 6: ( www.mailxmail.com/curso/empresa/escribirlibro. )
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C. Acostumbrémonos a usar fuentes de informaciones adecuadas.
Por mucha experiencia, sabiduría, inteligiencia y preparación adecémica que tenga un escritor, una escritora, nunca deberá pasará por alto documentarse bien en la pieza literaria que se propone construir. Quien sabe hacer una buena investigación y una buena documentación, puede llegar a escribir profesionalmente sobre un tema, aunque él o ella, no esa necesariamente profesional en dicho tema.
Cuando en la obra que estamos escribendo citamos otras fuentes, le estamos indicando al lector culto que estamos bien documentados sobre el tema que hemos puesto en sus manos. Esta acción no solamente le da realce, importancia y seriedad a la obra literaria que hemos producido, sino que también despuerta el deseo y el interés en los lectores, para leer con marcada atención lo que hemos escrito.
1. La inclusion de citas y fuentes bibliográficas que vamos a usar en la obra que producimos, tienen su reglamentación.
Algunos literatos expertos recomiendan que no debemos usar más de dos parrafos de la obra literaria de otros autores en nuestros escritos. Aún así, debemos poner entre “comillas” las partes que citamos. Debemos citar las fuentes que usamos y hacerlo ver en la parte de la bibliografía de nuestra obra desarrollada. Cuando estó no sucede, estamos cayendo en el deshonrado desprestigio del “plagios literario”. Cuando en una obra literia se va a usar más del volumen regalmentado en las citaciones, hay que pedir permiso por escrito a su autor o a la casa editora; en ese caso, se hace constar en la obra que se escribe, que se cuenta con la autorización de sus autores.
Al respecto, el Dr. Antonio Cruz señala: “Cuando el escritor utilize ideas de otras fuentes, es absolutamente necesario indicar cuáles son esas fuentes. Si el autor no lo hace, da la impression de que las ideas citadas sean de él, lo cual no es honesto y es llamado plagio. Si el autor menciona una idea de contenida en otro libro o atículo que haya leído, aunque no sea una cita textual, debe colocar un número al final de la misma, ligeramente sobre la linea del texto(volado) 1 , y una nota al pie de la página, con la información del texto empleado, usando el siguiente formato: Autor, (nombre primero, apellido después), nombre del libro (en letras cursivas) lugar de publicación: editorial, año (entre paréntesis, con dolble punto y una coma, tal como aparece aquí)), la página, o páginas citadas”.11
1V. Importancia de la bibliografía en una obra literaria.
A. La buena bibliografia aumenta el interés de una obra literaria.
La falta de bibliografía desmotiva el interés del lector culto e inteligente.
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11. Antonio Cruz, Postmodernidad,: (Editorial CLIE, España), página 19, (En notas de la segunda sección)
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Claro está, si no se han sitado otras fuentes literarias, no se podrá agregar una bibliografía a la obra literaria que se escribe; entonces, por más importancia que tenga el tema desarrollado, al lector inteligente, dichas carencias desmotivan su interés, porque piesa inmedatamente que en su obra, el autor solamente habla empíricamente de su propia experiencia y que por lo tanto, carece de profesionalidad como escritor.
C. Elaborar una bibliografía no es cosa difícil, solamente hay que recoger las fuentes citas en el proceso de desarrollo de la obra y al final, poner las obras citadas en orden alfabético según los nombres de sus autores.
Sólo los cuentos, las novelas y los testimonios personales están excentos de las normativas bibliosgráficas.
V1. Se debe construir una buena introducción.
La introducción abre la puerta del interés del lector.
En ella, el escritor, con elegancia y lucidez de expresión hace lo que sería una semblanza de lo que va a tratar en su obra, qué lo motivó a tartar ese tema. La introducción es como si fuera la obra completa presentada en un micro resumen. La introducción ofrece una panográmica en miniatura, del tema que se va a tartar.
La introducción no debe ser muy extensa.
Si nos fijamos de cada una de las obras literarias de escritores y escritoras de expereicas marcadas en el ministerio de la página impresa, vamos a darnos cuenta que en la mayoría de las introducciones que hacen en sus obras más famosas, no usan más de cinco o seis párrafos.
V1. Hablemos de la buena conclusión de una obra literaria.
La buena conclusión de la obra forma parte de los factores que hacen interesantes una obra literaria. A decir verdad, muchos son los escritores y las escritoras que sin importar la causa que sea, se pierden en esta parte tan importante de su obra.
La conclusión es casi siempre la antepenúltima parte de una obra literaria; en ella se hace como si fuera una especie de resumen condensado de lo que ya se ha tratado en el tema, y se concluye haciendo una apelación a los sentimientos y la voluntad de los lectores.
CONCLUSION
En los diferentes pliegos de orientación que hemos venido ofreciendo en el tema recién concluido, sobre los factores que contribuyen a que una obra literaria sea interesante, como es natural, por los límites de tiempo y espació, nos hemos limitados a tocar algunos de los requerimientos que aportan elegancia al escrito y despiertan el interés en los lectores sobre las obras que escribimos. Este trabajo es sólo una ventanilla abierta, por donde podemos mirar hacia la gran bóveda del tesoro literario, en donde se guardan las riquezas de características, normativas, formas, y estilos, que hacen que una pieza literaria tenga los requerimientos necesarios para interesar al amplio y complejo mundo de lectores. Entrar a los graneros y aprovisionarse de estos tesoros y herramientas literarias para el trabajo literario, es la mejor inversión que hacemos para realizar los trabajos de cultivos en los fértiles campos de la literatura cristiana.
El talento, la habilitad, la capacidad, y hasta la estética de un escritor, de una escritora, quedarán entre dichas, si no se acercan lo más posible a los lineamientos generales que garantisan la calidad en los temas literarios que produzcan.
Invitamos, tanto a las personas que sienten el llamado de Dios para incursionar en el bendecido campo de la página impresa, como así también a los que ya han venido recorriendo largo trecho, a que todos juntos, nos detengamos un poco a repasar todo lo que ya hemos estudiado tanto en los diferentes manuales de estilos, como en las diversificadas reglamentaciones que nos han llegado a las manos sobre el ministerio de escribir. Sugerimos adquir las obras recomendadas en la bibliografía que ofrecemos más adelante, y que no se escatime ningún esfuerzo que pueda encaminarnos a mejorar nuestros talentos como escritores, como escritoras. Procuremos siempre hacer lo major para el engrandecimiento de la obra de Dios.
Recuerde: Quien sabe hacer una buena investigación y una buena documentación, puede escribir profesionalmente de un tema, aunque él o ella no sea profesional en dicho tema.
BIBLIOGRAFÍA
1. Antonio Cruz, Postmodernidad, (Editorial CLIE, España), página 19, (en notas de la
segunda sección)
2. Aristides Quillet: Dicionario Encliclopédico Quillet : Arístides Quillet, Argentina,
Página 204.
3. Floyd Woorthd: (Hacia el Arte de Escribir), (Editorial Vida , 1987, Miami Flo.
E.U.A. , Página 9.
4. Ibid, página 66
5. James D. Crane, (El Sermón Eficaz), Editorial : (CBP ,1985, El Paso, Tx., Cal,
E.U.A.), página 95.
6. Ibid, página 96
7. Ibid, páginas 98-99).
8. Juan Bardales: Cómo Escribir Un Libro”, página 6:
(www.mailxmail.com/curso/empresa/escribirlibro. )
9. Luis Bernal Lumpuy: Cómo Escribir Versos: (Editorial Vida, 1987), pág. 58
10. Ramón García-Pelayo y Gross, Diccionario Pequeño Larousse Ilustrado”, Ed.
Larousse,
1992, Mexico, página 988
11. Ibid, página 1004.
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